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Gay Neuquén
Avisos de contactos gay, homosexuales, bisexuales, travestis, transexuales, lesbianas, activos, pasivos, versátiles, maduros, jóvenes, osos, morrudos, lampiños, delgados, altos, rellenos, bajos, petisos, lungos de Neuquén y de todo el Alto Valle del Río Negro, Argentina Patagonia
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Nqn
Nqn
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25 de Junio del 2019 - 08:38:56
Algun activo por el parque central? x el stand de ypf
nene petero
nqn oeste
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25 de Junio del 2019 - 06:42:52
alguien con lugar por el oeste para chuparsela? trago leche 2994096834
299 683-9157
neuquen plott
Ip guardada Mozilla/5.0 (Linux; Android 5.0.2; LG-D722 Build/LRX22G.A1429697571) A 299 683-9157
22 de Junio del 2019 - 10:56:26
Aca joven 25 años busco de mi edad o de 18 a 50años manden wpp y vemos que pinta299 683-9157 pottier y neuquen
maty
centenario
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21 de Junio del 2019 - 07:58:38
hola, alguien por cente para hoy viernes a la tarde 1330 pajas franela chupadas entre machos, yo sin lugar con movilidad 45 años, discreto...dejo mail.
Para nico
Nqn al palo
Ip guardada Mozilla/5.0 (Linux; Android 6.0; ALE-L23) AppleWebKit/537.36 (KHTML, l
20 de Junio del 2019 - 02:06:48
Estas ,, voy ya estoy muy alsado. Tengo la Verga re dura.
Nico
Nqn
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20 de Junio del 2019 - 12:11:15
Pasivo 19 años busco hombre que me venga a buscar y me lleve a cojer sin vueltas yo petisa culona tes blanca delgado
gaston
neuquen
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18 de Junio del 2019 - 11:19:42
busco activo llamarme o wha 299666424
maty
cente nqn
Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1; WOW64) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Ge neuquenksado2016@gmail.com
17 de Junio del 2019 - 01:40:47
hola busco alguien para mañana martes 18 hs por nqn o cente, vers mas activo, yo 45 vers pas, sin lugar con movilidad, para franela pajas chupadas entre machos, dejo mail, sin tantas vueltas...podemos ir a motel si les va...no tengo wapp
NenaCrosdurita
Nqnoeste
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16 de Junio del 2019 - 01:41:10
Hola. Acá nena Cross en el oeste. Me tomé una y me dieron ganas de seguir y hacer algo. Algún activo con algo rico q me combide y ver qué pinta? Yo sin lugar ni movilidad. Wap al 2995903321
Diego
Nqn
Ip guardada Mozilla/5.0 (iPhone; CPU iPhone OS 12_3_1 like Mac OS X) AppleWebKit/6
12 de Junio del 2019 - 01:45:20
Algún bisexual con lugar que quiera cojer?
maty
centenario
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12 de Junio del 2019 - 12:51:10
les dejo bien el mail en el anterior me equivoque...
maty
centenario
Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1; WOW64) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Ge neuquenksado2014@gmail.com
12 de Junio del 2019 - 12:40:51
busco alguien para las 18 hs por centenario, con movilidad sin lugar 45 años super discreto, p franelas pajas chupadas...dejo mail
Nahuel
NEUQUEN
Ip guardada Mozilla/5.0 (Linux; Android 6.0; BLL-L23) AppleWebKit/537.36 (KHTML, l javitopatagon@hotmail.com
12 de Junio del 2019 - 04:12:35
Aca Bisexual versatil, buen troso y colita 2996747070
Mario46
Plottier
Ip guardada Mozilla/5.0 (Linux; Android 7.1.1; SM-J510MN) AppleWebKit/537.36 (KHTM
11 de Junio del 2019 - 09:16:00
Quiero mamar una verga gorda dura. 2994539312
Maxi
NEUQUEN
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11 de Junio del 2019 - 08:03:15
Zona Este. Buen troso y cola. 2996747070. Versatil
Busco putito
Plottier
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11 de Junio del 2019 - 08:11:04
Algun puto chupa pija para mamada garganta profunda escupida de pija y paja. Ando con leche. De plottier
chupopijas
nqn
Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.3; Win64; x64; rv:67.0) Gecko/20100101 Firef
10 de Junio del 2019 - 09:08:39
lecheros por el centro que me la den toda?
Luis
Nqn
Ip guardada Mozilla/5.0 (Linux; Android 6.0.1; SM-G532M) AppleWebKit/537.36 (KHTML http://http://www.tulibrodevisitas.com albertoain_05@hotmail.com
10 de Junio del 2019 - 02:51:47
Alguien cojer no tengo lugar
Mario46
Plottier
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5 de Junio del 2019 - 08:01:12
Quiero mamar una poronga dura y lechera. 2994539312
Nqn
nqn
Ip guardada Mozilla/5.0 (Linux; Android 4.2.2; GT-I9080L) AppleWebKit/537.36 (KHTM
3 de Junio del 2019 - 07:27:50
Buen dia soy activo nomas discreto reservado cero lios y doy mi miembro y lechita a domicilio! Con forrito obvio. Y TE LA DOY DINERO $$$ los interesados mandar wap al 2996259203. Para arreglar y concretar nomas!
busco activo
bajo neuquen
Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.3; WOW64) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Ge prayer_nqn@hotmail.com
1 de Junio del 2019 - 10:41:37
Hola aca pasivo de 38 discreto, cero bardo, busco amigo sexual activo machito que sea morrudito de buenas gambas hasta 40 años, no me van drogas, ni cosas raras, si ser tu pasivo en la intimidad, tengo lugar....dejo correo.
Pasivo
Plottier
Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 10.0; WOW64) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like G
1 de Junio del 2019 - 09:46:55
Busco macho activo, quiero mamar una pija y que me hagan la cola, tengo lugar y movilidad wapp 2995894660
Para Todos
Nqn
Ip guardada Mozilla/5.0 (Linux; Android 7.0; HUAWEI VNS-L23) AppleWebKit/537.36 (K
1 de Junio del 2019 - 09:15:39
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. 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Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. 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El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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1 de Junio del 2019 - 09:15:39
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. 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El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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1 de Junio del 2019 - 09:15:38
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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1 de Junio del 2019 - 09:15:38
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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1 de Junio del 2019 - 09:15:38
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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1 de Junio del 2019 - 09:15:38
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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1 de Junio del 2019 - 09:15:37
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. 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El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. 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El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. 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daro
neuquén
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1 de Junio del 2019 - 05:34:45
algun activo para las 21hs por zona illia? yo pasivo sin lugar
Nqn
nqn
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1 de Junio del 2019 - 04:59:44
Buenas soy activo discreto reservado cero lios! Y doy mi pija y lechita a domicilio! Y TE LA DOY POR DINERO $$$ los interesados mandar wap al 2996259203 para concretar nomas!
Pasivo28
Nqn Oeste
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1 de Junio del 2019 - 03:26:33
Busco gordito activo menores de 35 en lo posible. Yo 28 anos alto y delgado por Nqn Oeste. Cel 2994126114, llamadas no
busco activo
bajo neuquen
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31 de Mayo del 2019 - 11:56:49
Hola aca pasivo de 38 discreto, cero bardo, busco amigo sexual activo machito que sea morrudito de buenas gambas hasta 40 años, no me van drogas, ni cosas raras, si ser tu pasivo en la intimidad, tengo lugar....dejo correo.
Pasivo
Nqn Plottier
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31 de Mayo del 2019 - 06:42:03
Algún activo? quiero mamar una pija y que me hagan la cola, tengo lugar y movilidad wapp 2995894660
Gabi
Neuquen
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31 de Mayo del 2019 - 05:55:25
hola alguien por el alto neuquen cerca de basabilbaso. yo versatil mas pasivo28 años busco mañanero. son las 07:55
Gabi
neuquen
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31 de Mayo del 2019 - 05:52:19
hola alguien por el alto neuquen cerca de basabilbaso. yo 28 años versatil mas pasivo busco mañanero. son las 7:52
Pas centro
Neuquén
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31 de Mayo del 2019 - 05:43:29
Algún activo o heteros con ganas de un buen mañana o Pete? Acá pasivo llegando de una salida, muy caliente y con lugar por centro, escríbeme 2995311433.
P nico
Nqn centro
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31 de Mayo del 2019 - 03:11:49
Hola que onda que buscas?
nico
neuquen
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30 de Mayo del 2019 - 07:46:53
hola aca con ganas
Sexxo
Centenario
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30 de Mayo del 2019 - 04:54:04
Activo maduro x centenario?? Julio estás ?? Acá pasivo morocho 34 años..
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